viernes, 31 de octubre de 2008

Capítulo 1

En un país muy lejano vivían una vez unos reyes que tuvieron un hijo cenizo. O sea, que daba mala suerte a quien lo tocaba, miraba o hablaba con él. Cuando los reyes se dieron cuenta, pidieron consejo a los magos del Reino. Y éstos les dijeron:
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-Majestades, se trata sin duda de alguna maldición...

-Y en verdad sí que era una maldición creada por un duendecillo que no quería ver a los niños felices. La única manera de acabar con la maldición era que EL PRINCIPE CENIZO tuviera un hijo con una mujer pobre que viviera en el bosque. Por eso al infeliz principito le tocó esperar muchos años para crecer...
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El príncipe Cenizo al fin creció y todo impaciente, se dispuso a buscar una esposa con la que tener un hijo, para quitarse aquella terrible maldición que lo estaba haciendo tan desgraciado. Editó un bando y mandó llevarlo por todos los rincones del reino. El bando decía lo siguiente:
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-“ SE BUSCA A UNA MUJER POBRE QUE VIVA EN EL BOSQUE Y QUE QUIERA TENER UN HIJO CON EL PRÍNCIPE CENIZO PARA ACABAR CON LA TERRIBLE MALDICIÓN QUE LE PERSIGUE”-.
-Será generosamente recompensada-

Fueron pasando los días y nadie respondía al bando.


Al fin una andrajosa mujer llena de grandes pústulas destilando puz, se acercó por el palacio y dijo que ella quería ser la madre del heredero del Reino, que estaba dispuesta a sacrificarse para que el príncipe Cenizo se salvase de esa terrible maldición. Los criados al verla reaccionaron...
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-...aaaarto ahí, onde va usté, por la gloria de mi madre, ¿no ha visto usté los bujeros que tiene en la cara?, haga usté er favó de dir anca la medica y que le recete argo, porque como la vea asín su arteza, le va a entra una gana de gomitá que no se puede jace usté una idea. La mujer se acerco de un sarto anca doña Pilar y al llegar a la puerta, pun pun...
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Da usted su permiso. Pase... Doña Pilar al verla exclamó horrorizada, como ha tardado tanto en venir, estas pústulas están en muy malas condiciones no me queda más remedio que...
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...quemárselas con un tizón por ver si arreglamos algo, mientras la médica preparaba los tizones le preguntaba, ¿y cómo dice usted que se llama señora?. Perdone usté quesque con las prisas no selo he dicho, yo soy la Nemesia de mano Vitoriano,quesque como estamos en el campo no nos vemos visto nunca lo que pasa quelotro día vino mi primo Frasco el de la Eladia con un papé de un principe que anda en busca novia... la médica se presentó con unos tizones en un brasero y un cubo con zotal.
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Nemesia estaba acostumbrada a curar a los animales con ungüentos y con hisopos pero quemarle las pústulas con un tizón humeante eso era demasiado no podía consentirlo por mucho príncipe que la esperase ahora que recordaba,¿el príncipe Cenizo le estaría trasmitiendo el maleficio a ella?. No, no lo consentiría, si quería salir de aquel hechizo tendría que soportar sus pústulas pero a ella no la someterían a esta cura tan cruel; y dejando a Dña. Pilar con el zotal en la mano salio a todo correr hacia el palacio de nuevo.
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Al llegar a los jardines de palacio el jardinero le dijo: Ande vas Nemesia, no sabes que toas las mujeres que sacercan al principe Cenizo quean convertias en ranas, mira, ves el estanque como está de ranas verdes croando, toas son jóvenes bellisimas que han querio tené un hijo con el principe Cenizo, juye ahora que está a tiempo antes que te conviertas en rana.
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La Nemesia era una mujé mu valiente, mu echá pa lante y aun sabiendo a lo que se exponía le dijo al jardinero: Po la gloria de barrabás ¡yo seré la madre del nuevo retoño del palacio! y sacando pecho y arrojo empezo a mirar pa la ventana del cuarto del principe que estaba en el segundo piso...
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...aparte de valiente la Nemesia de mana Vitoriana se parecía a su aguela, era muy intiligente, las pupas no le impedían pensar buscar alguna manera para salvar al príncipe Cenizo del hechizo del duendecillo del bosque. Se trataba de acercarse al príncipe sin ser convertida en rana y no terminar en el estanque del Palacio croando y comiendo mosquitos. Se sentó en un banco del jardín, se puso las manos en la frente, pensó y pensó, se levantó de un salto y dijo: ¡encontraré a ese malvado duendecillo que no le gustan nada los niños y maldijo al Principe cuando era chico!!! .
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Se acercó al jardinero y le preguntó: ¿cómo se llama ese malvado duende.
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-Mirusté Nemesia er puñetero duende se llama Herodillo, y habita en una cueva en la Laguna der Tesorillo, roe las bellotas subido en las encinas, y sale corriendo detrás de las gallinas, es atrevido y escurridizo odia a los niños, a los pájaros y a los erizos.-

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Nemesia escuchaba con atención, mientras el jardinero le seguía informando de las maldades de Herodillo.
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-Al Príncipe le hizo un hechizo cuando se enteró que se llamaba Cenizo, pobre príncipe, que culpa tendría él, ya le hubiera gustado llamarse Manuel.
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Nemesia volvió a su casa, dispuesta a todo, subió al doblao, cogió una cesta maleta metío en ella una hortera llena de morcilla y torreznos, un pan redondo, unas perrunillas y una bota de vino, se arremangó el refajo, se puso las manos en los cuadriles y mirando al cielo dijo: Cenizo será miiiooooo.
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Cogió la cesta maleta se puso un sombrero y saliendo del pueblo, se encaminó hacia la Laguna del Tesorillo... pobre duendecillo...
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Mana Vitoriana, era la madre de mano Vitoriano, lo tuvo de soltera con un segaor de Valsequillo, que luego se fué a la guerra a luchar sin saber que iba a ser padre, y allí se casó con una negra cubana, tuvo 16 hijos y no pudo volver a Valsequillo nunca jamás.
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Mana Vitoriana crió a su hijo y a su nieta la Nemesia y como ella se parecía a su aguela también la llamaban la Nemesia de mana Vitoriana.
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Nemesia con su cesta maleta repleta de buena comida se dirigió a la Laguna del Tesorillo a ver qué podía hacer con el malvado duende. Puso la hortera y todas las viandas que llebaba a la entrada de la cueva y se escondió tras una charneca.
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Cuando apareció el duende y olió aquello empezó a relamerse de gusto y prendió una lumbre, empezó a comer torreznos al calorcito, asó las morcillas y abrió el pan redondo por la mitá y se hizo un buen bocadillo que iba mojando con el vino, se comió las perrunillas,... vamos que al final no quedó ni las migas. Harto de comer, que estaba que no se podía mover, decidió echarse una siesta junto a la lumbre y...
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...Cuando la Nemesia echó mano a la cesta, abrió la hortera y vió que estaba vacía, se le subió un pronto y se puso mas colorá que un tomate. De pronto empezó a oir unos ronquidos atronadores y pensó que habría por allí algún jabalí escondido, pero miró a su alrededor y vió un hombrecillo tumbao panzarriba al lado del fuego. Era del tamaño de un conejillo con las orejas puntiagudas un gorro con una bola en lo alto y un rabo largo, y tenía una barriga que parecía una sandía arrayá. Las pupas le picaban a rabiar.
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-Chacho chacho este bicho debe ser el duende Herodillo el que encantó a mi príncipe Cenizo.


-Te vas a enterar de quien es la Nemesia so joioporculo.

-Ahora mismo lagarro por la patas y le meto en la hortera.
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Y tapando la hortera la metió en la cesta y se dispuso a defender su amor. Desde que lo vió asomado al ventana se había enamorado locamente del Príncipe Cenizo. Tenía claro que sería suyo o de nadie.
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Bajó al pueblo a casa de su primo Eladio.
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Eladio estaba al lao de la lumbre,asando unos chorizos y cuando la vio llegar se alegró mucho Nemesia le conto que había cogido al duende preso y a Eladio le entraron unas ganas locas de acompañarla en su aventura. Se fue con ella hacia tierras lejanas donde esperaba impaciente el Principe Cenizo a alguna aldeana que le rompiera el hechizo.
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Eladio pensó que tal vez si lo conseguían,el Principe le enchufaría en Palacio de trovador, que era una cosa que a él se le daba muy bien, pues en su juventud había sido compositor y cantaor de jotas.
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La mas famosa que había compuesto era la de:


Moza vente a la era


moza vente a la era


no vengas con tu marío


que le tengo mucho coraje.
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Eladio cogío una talega que había heredado de su madre y la llenó de todo lo comestible que pilló por casa, el camino era largo, y se corría el peligro de que otro duende tragón les asaltara.
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Ataron la cesta maleta con una soga para que cuando se despertara Herodillo no se escapara y partieron para el lejano pais del Príncipe Cenizo.


Todo el pueblo salió a despedirlos con el pañuelo en la mano y lágrimas en los ojos les dijeron adios. Solo faltó Doña Pilar que se enfadó mucho con Nemesia por salir juyendo y no dejarse quemar las pústulas.
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Mientras el Príncipe estaba cada día mas triste, las aldeanas que se enteraban del hechizo, se iban presentando y todas terminaban convertidas en rana.
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¿Qué nuevas aventuras aguardarán a Eladio y su prima Nemesia? ¿Conseguiría la Nemesia de mano Vitoriano romper el hechizo, tener un hijo con el Príncipe Cenizo y enchufar a su Primo Eladio en Palacio? aahhhhhh???
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Caminando la Nemesia con su primo Eladio se le volvió a venir a la cabeza el problema que tendrían cuando llegasen a palacio y se acercase al Príncipe Cenizo, si toda la doncella que se le aproximase al joven príncipe se convertía en rana ¿cómo podría hacer ella para que no le pasase lo mismo?.

. A mitad de su camino se encontraba la cueva del mago Websabio, tendría que preguntarle a ver cómo podría hacer para que el encuentro con su amado no le saliese rana.
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Le comentó a su primo de su temor y entonces desviaron su camino hacia la cueva. Caminaron durante largos día y largas noches entre bosques sombríos y criaturas extrañas y por fín a lo lejos descubrieron una cueva llena de extrañas inscripciones en la puerta que no acertaban a descifrar "blogspot", "miarroba", "web", ¿comorrr?, no entendían nada pero empezaron a llamar al mago.
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-Websabio, Websabio, ¿dónde está?, tenemos que consultarle algo muy importante...
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A todo esto, Eladio y Nemesia, llevaban al duendecillo metido en una jaula de tórtolos que se encontraron por el camino, porque el duendecillo se podía afixiar si permanecía encerrado en la hortera.
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Websabio que se estaba echando una cabezá, oyó los gritos de Nemesia y Eladio y despertó sobresaltado, se levantó lentamente y saliendo de la cueva gritó: ¿Quien anda por ahí?
-Somos la Nemesia de mano Vitoriano y su primo Eladio el de la Eladia que venimos desde La Nava a desencantar al Principe Cenizo.
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Pasar, pasar, que os daré posada en mi humilde cueva. Conozco a Cenizo desde que era niño, yo era su maestro hasta que su padre celoso de lo que me apreciaba, mandó que me mataran, entonces me escapé escondido en el carro del lechero de palacio y desde entonces vivo en esta cueva.
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-Y esas inscripciones que hay en la entrada?
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Eso son símbolos enigmáticos, pinturas rupestres de alguien que vivió aquí hace miles de años, no se pueden borrar, porque tienen un significado mágico, que hace que todo el que entra en esta cueva verá cumplidos sus deseos si sabe descifrarlas. Websabio al ver la cara de Nemesia toda llena de postillas y granos la miró de arriba a abajo y le dijo: hija mía cuando te vea el príncipe no se si preferirá estar hechizao o casase contigo, esto hay que arreglarlo, por lo que veo son viruelas locas.
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Tengo una receta estupenda que te curará.
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Nemesia se puso tan contenta, y le dijo al mago que haría lo que fuera por que se le quitaran las postillas, y le contó que Doña Pilar se las quería quemar con un tizón y zotal.
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Que barbaridad dijo el mago, ni que fueras una vaca, yo te haré una pózima mágica, que va de maravilla para las viruelas locas, y cogió una olla del armario la puso a la lumbre y echó unas hierbas y una caca de su gato, las puso a cocer y las tuvo como 10 hora hirviendo a fuego lento, las sacó hechas puré y pronució unas palabras que no entendieron ni Eladio ni su prima y se las dio a Nemesia sobre el rostro a modo de cataplasma.

Nemesia se desmayó y el mago y Eladio la tumbaron en el catre del mago que era maderas y paja. Estuvo dormida como 3 horas y delirando decía:
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Mi amor, mi Cenicito, mi Cenizo, te quiero.
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Mi amor, mi Cenizo yo te quitaré el hechizo...
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Mientras tanto el duendecillo Herodillo, seguía en la jaula de los tórtolos en un rincón de la cueva, le habían echado de comer unas bellotas y unas acederas del bosque, tenían que conservarlo fuerte para que pudiera desencantar al Príncipe.
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.Enterada de los acontecimientos la intrépida cronista Historias dió aviso a Misterweb y este a su vez mandó avisó a los fotógrafos y reporteros para que tomasen fotos del cambio que se iba a producir en Nemesia tenía que quedar impreso para que los trovadores y romanceros lo cantasen por todo el reino, de alguna manera había que impresionar al príncipe Cenizo y hacerle la vida un poquito más agradable pues hasta ahora el pobre las estaba pasando canutas. Al despertar Nemesia y ver a la cronista Historias y a Misterweb metidos en su cuento dijo poniendo los brazos en jarra. ¿Que hacéis aquí pecadores de la pradera? metidos en mi cuento, yo y solo yo seré la protagonista, usurpadores, fueraaaa. De nada valió decirle que estaban allí para ayudarla, Nemesia era muy suya y los mandó con viento fresco.
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Mientras el duendecillo se frotaba las manos diciendo venga, venga esto es lo que me gusta pelea, pelea...
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Zanjado el asunto de la expulsión de los nuevos personajes la Nemesia de mana Vitoriana y Eladio prosiguieron su camino hacia el palacio del principe Cenizo, solos y sin reporteros que incordiaran.
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Nemesia iba feliz con su nueva cara las pustulas llenas de puz se le habian quitado por obra y encanto de Websabio y aunque ella no era muy fina pues se habia criado en el Bercial guardando cochinos estaba resultona, el aire entre las encinas era sano y ella gozaba de buena salud.
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El duendecillo quería seguir con sus maldades pero Nemesia lo tenía araya en la jaula y trataba de darle ejemplo enseñandole algunas cosas que el ignoraba sobre el comportamiento con los demás, pues ella tenía un gran corazón...

Capítulo 2

....tanto y tanto mimaba Nemesia al duendecillo que algunos ratos le sacaba de la jaula y se lo ponía en el hombro como si fuera un loro de un pirata, y él como la veía tan guapa, ya sin postillas ni granos, se entretenía en acariciarle el pelo y hacerle rulitos con los dedos. Poco a poco Herodillo se fue familiarizando tanto con los dos primos, que le adoptaron, como si fuera un primillo pequeño. Nunca le había querido nadie y ahora se sentía querido y se iba ablandando su corazón.
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Nemesia esperaba la ocasión de pedirle que desencantara al príncipe para poder casarse con él. Era lo que más deseaba en el mundo.
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Antes de partir hacia el país del príncipe Cenizo, Eladio, que aparte de compositor de jotas en su pueblo también era buen pintor, había hecho una copia de las pinturas de la cueva del mago Websabio en un papel viejo que llevaban en el fondo de la cesta maleta, ya que eran unas pinturas mágicas y tenían el poder de conceder un deseo a quien adivinara su significado.
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Y así fueron cruzando montañas ríos y valles, camino del país de Cenizo.
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Para ganarse la vida y poder comer, Eladio iba cantando las aventuras que llevaban pasadas y la gente le daba algunas monedas que les servían para sobrevivir.
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Cantaba Eladio:
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-Esta es la historia de Eladio y Nemeeeesiaaaaa

Que vivían en La Nava al laito de la Igleeeesiiiiaaa.

Un día del mes de abril recibió Nemesia una esquelaaaaa.

Había un príncipe encantado, que se quería casar con eeeellaaaaaaaaa.

Se llamaba Cenizo y le habían echado un hechiiiiiiiiiiizooooo.

Un duende muy malicioso que se llamba Herodiiiiilloooooo.

Y vivían en una cueva de la Laguna del Tesoriiiiiiiiiilloooooooo.
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Nemesia salió corriendo con una cesta maleta llena de pan y morcilla y unas cuantas galleeettaaaasssssss.

Tenía unas pupas que le afeaban la cara

Y si el príncipe la veía se convertiría en raaaaaaaaannaaaaaaaaa.

Y avisó a su primo Eladio que era mu bajetiiiillo.

Y quería ser trovador pa cantar en el Castiiiiiiillooooooooo ...........
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Y así por pueblos y ciudades, en posadas y en casas abandonadas que encontraban a su paso, hasta que ya divisaron a lo lejos el Castillo del Príncipe. Y allí se pararon debajo de unos árboles para hacer noche y pensar la forma de que Nemesia se acercara a su príncipe sin ser convertida en rana. Así las cosas esa noche después de cenar le preguntaron al duendecillo:
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Ya que te hemos adoptado como primo y te hemos tomao cariño, ¿porqué no nos dices cómo le podemos quitar el hechizo al príncipe Cenizo?
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-La respuesta está en descifrar los dibujos de la Cueva de Websabio.... Por otra parte pensaba Nemesia atormentada... ¿Habrá encontrado el príncipe esposa? Y se ponía triste y decía por lo bajini: Cenicito, Cenicito mío... se había enamorado como una tórtola de su tórtolo.
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Por fin parecía que el castillo estaba cerca o por lo menos eso creía la Nemesia porque se había dejao las gafas de lejos en La Nava y no veí un burro a tres pasos, pero sí, era el castillo. Mientras se iban acercando la Nemesia no dejaba de rezar tos los rezos que se acordaba, aunque se atascaba en el credo porque decía que don Antonio hablaba mu bajo y ella no se lo había llegao a escuchar bien, pero en fin hacía lo que podía la mujer.
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Faltaban pocos metros para la llegada y sólo se oía de fondo e croar de cientos de ranas que hacían que la Nemesia se pusiera cada vez más nerviosa.
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Al verla llegar el vigilante del castillo salio corriendo en busca del cabo de la guardía civil que era el que mandaba allí, _mi cabo, mi cabo venga usté corriendo que viene otra vez la de los bujeros en la cara, con un tío con pinta de bruto y un bicho en el hombro...
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La Nemesia andaba corta de vista pero mu bien del oido y oyó al vigilante cómo gritaba al cabo aquello de "que viene otra vez la de los bujeros en la cara", ¿comooorrr?, será desgraciao, a ver cómo me ha conocio este tío después de que el Websabio me dejara la carita como el culo de un bebé. ¿Dónde habrá visto los bujeros? A Nemesia, con el berrinche que cogió con el guardia se le olvidó por un momento hasta lo que iba a hacer al castillo...
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El príncipe Cenizo estaba un poco mosca, hacia tiempo que ninguna mujer en estado casadero se le había acercado para tener un hijo y él que a su edad aún no se habia comido una rosca tenía verdadera urgencia de encontrar una mujer que terminase con aquel suplicio.
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Mandó que se editara otro bando por todos los confines de la tierra para atrapar al duendecillo y obligarlo de alguna manera a que le quitase el hechizo, el que lo consiguiera viviría en palacio por los restos de la vida y seria nombrado Consejero mayor del Reino.
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Los emisarios partieron con los pasquines y comenzaron a distribuirlos. Pronto se corrió la voz que en la sierra de La Nava habían visto un ser extraño merodeando por la Cueva de la Mua y pensaron que este podía ser el fatídico duendecillo.
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Nemesia y Eladio seguían intentando colarse en palacio y nada sabian del nuevo bando del príncipe Cenizo. El duendecillo se había encariñado con Nemesia y ahora sólo le preocupaba acurrucarse debajo del mantón, junto a sus pechos robustos, allí se dormía calentito.
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...de pronto vio correr al navero sin clase que se encontraba cojiendo esparragos por la caldereta y perdiendo el culo se fue para los pinos de Amaro cruzando la Solana de Pichirichi y la laguna del Tesorilo y Nemesia le dio de comer unos torreznos porque tenía mucha jambre..
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Mientras tanto el príncipe Cenizo daba largos paseos a caballo por el bosque cercano a su Castillo, pasando de vez en cuando por el estanque de las ranas, que cuando le veían pasar croaban más fuerte que nunca todas a coro, las pobres ya estaban hartas de ser ranas.
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Y caminando el príncipe se adentraba en el bosque donde Nemesia su primo y el duende estaban esperando otra ocasión para colarse en el Castillo sin ser vistos por el jardinero y los centinelas.
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Estaban viendo los planos de las pinturas de la cueva del Websabio, cuando de pronto... tocotó, tocotó, tocotó, hhiiiiiiiiiiiiiii.
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Rápidamente se echaron cuerpo a tierra debajo de unas ramas tapándose muy bien, por acaso peligraban. El príncipe Cenizo paró su caballo, miró para un sitio y para otro y no vio nada, pero el caballo seguía relinchando, presintiendo que alguien estaba escondido muy cerca. Al esconderse olvidaron encima de una piedra los planos de las pinturas que estaban intentando descifrar sin conseguirlo y el Príncipe que vió aquellos papeles extraños, se bajo de un salto del caballo y los metió en su morral, diciendo, -gracias a Dios encontré lo que andaba buscando durante muchos años, esto es mi salvación.
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Y Nemesia que lo estaba viendo por debajo de una rama, se puso colorada de ver lo guapo que era Cenizo y más que nunca deseó ser su esposa y tener un hijo del príncipe. Estuvo a punto de salir y darle un achuchón. En cambio Eladio por un momento se vio de trovador en Palacio con su melena, vestido con unos leotardos y un laud. Ohhhhhh dijo: sonará la flauta?
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El caballo del príncipe salio galopando hacia el castillo y cuando los escondidos salieron de debajo de las ramas, se miraron unos a otros y comprobaron que seguían siendo como antes, y que Nemesia no se había convertido en rana y había tenido al príncipe delante de ella. Esto es cosa de magia decían y el duendecillo se reía con una risa que parecía que se había vuelto loco, jijijijijijijijijiji jijijijijijiji jijijijijiji, uuuiiiii uiiiiuiuiuiuiuiiiiiii. Cenaron y se acostaron...
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Nemesia y Eladio seguían esperando un descuido de los guardias de palacio para poder consumar lo que les había llevado hasta allí, que no era otra cosa que tener un hijo con el príncipe Cenizo y quitarle el hechizo que le había hecho el duende Herodillo; por otra parte, este ya se había acostumbrado al calorcillo del pecho de Nemesia y se estaba volviendo un duende ni bueno ni malo si no todo lo contrario(esta frase no se que quiere decir pero queda bonita)prosigo: Eladio y Nemesia estaban empezando a impacientarse y decidieron darle un ultimátum al duendecillo o le descifraba los planos de las pinturas rupestres que se encuentran en esa maravillosa sierra que es Piedra Amarilla donde Wuesabio tenía su cueva o nunca más se recostaría en el pecho de Nemesia.
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Para Herodillo esto era demasiado cruel, ahora que él había encontrado consuelo y protección en los brazos de Nemesia,no,no podian hacerle eso, confesaría igual que Julián Muñoz ante el juez en un juzgado de Marbella..., dirá la verdad o no la dirá...
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Por fin Herodillo poniendo la mano izquierda sobre el pellejo-pergamino de los mandatos dijo: Puedo prometer y prometo que no me asustan vuestras bravatas, que yo y solo yo, tengo la clave para resolver el enigma de las pinturas rupestres y si tú te quieres casar con el príncipe y no ser convertida en rana tendrás que hacer lo que yo te proponga y tu Eladio a partir de mañana cuando hables conmigo tendrás que hacerme una profunda reverencia o de lo contrario quedarás convertido en sapo ¡AH! y cuando esté recostado sobre el pecho de Nemesia me cantarás...
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...A Eladio no le gustó nada lo que le acababa de decir el duende, no había hecho él un viaje tan largo para terminar haciendo reverencias y cantando sus poemas a un caprichoso duende, ya estaba harto de aguantarle sus impertinencias, y también de ver el cariño que le había tomado a su prima Nemesia, hasta el punto de meterse en su escote como si fuera un pollito muerto de frío. Nemesia aguantaba al plasta del duende, un poco compadecida, pero ya se estaba hartando porque el duende se entretenía dándole pellizcos muy finos y le tenía el escote que parecía que le habían picado las gallinas. No te lo crees ni tú, enano orejúo y rabón!!!! decía Eladio.
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Esperó a que fuera de noche y cuando apagaron el fuego y se acostaron, Herodillo se acurrucó dentro del escote de Nemesia, y él se levantó sigilosamente como si fuera a hacer pipi, le arrebató el pergamino de las pinturas al duende y se perdió entre los árboles del bosque camino del castillo del Príncipe. Lo tenía bien pensado, las aspirantes a casarse con el príncipe se convertían en rana al llegar al Palacio, pero él no aspiraba a ser la esposa del príncipe, sólo quería ser trovador y cantar a las damas de la corte debajo de su balcón a la luz de la luna...
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Cogió unas frutas para el camino, no tenía laud ni flauta, pero había aprendido a silbar cuando cuidaba las cabras en la sierra de La Nava, con eso y su voz esperaba tener éxito en la corte, después ya ayudaría a su prima desde dentro del palacio... Amanecía cuando llegó a la puerta del Palacio, las ranas estaban dormidas, pero alguien el gritó desde dentro: aaarrrrrrrrrtttoooooooooo aaahiiiiiii!!!!! -Otra vez el cansino de siempre, pensó Eladio...
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Pasados unos años el principe Cenizo salio un dia a pasear por el campo y vio a una hermosa dama, se la quedó mirando y parecía haberse enamorado de ella. La dama lo miró y se quedó prendada del princpe. Se acercó a ella y le dijo: ¿Cómo te llamas? La dama le contesto: Me llamo Rosalia.Y vos ¿como os llamáis? Y el joven contestó: Soy el principe Cenizo, me gustaría que vinieras a palacio a cenar con nosotros, ¿quieres? Y la joven contesto: No creo que mi madre Nemesia me deje, pero le preguntaré. Al rato,vuelve la joven y le responde al príncipe:
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Lo siento majestad, mi madre dice que los plebellos y la realeza no pueden estar juntos. La joven se puso muy triste y el príncipe también.Se estuvieron viendo un tiempo pero ellos se querían y querian estar juntos.
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Pasados unos días los jóvenes decidieron escaparse. Los reyes y el campesino estaban muy preocupados; entonces decidieron poner unos carteles rogando que regresaran que los dejarían casarse. Un dia, paseando los dos jovenes vieron el cartel y decidieron volver. Los padres de ambos se pusieron muy contentos, entonces decidieron dejar a los jóvenes que contrajeran matrimonio.
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LLegó el dia de la boda que se lió Nemesia haciendo rosquillas rescardones y coció unos kilos de altramuces y compró dos garrafas de aguardiente y una de coñac. Se celebró una gran fiesta en la pista de Mariano,todos estaban muy contentos,entonces el rey habló con Nemesia, y dijo: Por fin mi hijo se ha casado con la hija de Nemesia.
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Pasado unos meses, la que ya era princesa se quedo preñada y depués de nueve meses la princesa dio a luz, entonces el rey dijo: Por fin la maldición de mi querido hijo ha desaparecido. Entonces todo el mundo queria tocar y abrazar al principe porque durante años nadie podia haberlo hecho. Entonces fueron felices sin maldiciones ni males de ojos,el príncipe y la campesina ya eran felices.
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Pero resulta que el príncipe Cenizo se dio cuenta que todo esto había sido un sueño, que seguía siendo cenizo, que su maldición seguía, que en sueños todo era fácil, pero la realidad le reventaba la cabeza al darse cuenta que todo quedo en sólo un sueño.
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Una historia tras otra iban apareciendo por el reino sobre el principe Cenizo.
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Unos que si la Nemesia iba a ser la valiente joven que se casaría con el apuesto príncipe, otras que el príncipe soñaba con la hija de una plebeya llamada Nemesia, otra que toda la joven que a él se acercaba se convertía en rana, pero el duende Herodillo tenía la respuesta a todas estas incógnitas.
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Todo eran sueños e ilusiones que tenían los habitantes del reino por ver a su príncipe casado pero en realidad ¿qué ocurría?.
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Pasó una mañana que el joven y apuesto príncipe estaba junto a un estanque lleno de ranas mirándose en las cristalinas aguas cuando llegó un muchacho a dar de beber a su caballo, Cenizo que lo vió llegar se dirigió a él para charlar un poco y que la mañana se le hiciese más corta y llevadera y aliviar ese profundo pesar que sentía por el gafe te tenía que soportar.
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El joven del caballo estuvo largo rato hablando con el príncipe con tan buen arte y buenas maneras que hasta lo hizo reír.
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Aquella tarde Cenizo no dejó de acordarse del chico del estanque, hacía mucho tiempo que no tenía un rato tan agradable de conversación y además le había hecho olvidar su desgracia.
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Un día más que amaneció, y desde la ventana de palacio se podía ver el estanque. El príncipe no pudo resistir la idea de volver a ver si se encontraba con su nuevo amigo cuando este fuera a llevar a beber a su caballo.
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Allí se fue, y entre el croar de las ranas intentaba escuchar para ver si descubría el galopar del caballo. Hoy no pudo ser. Desde aquel momento, el príncipe Cenizo esperaba con impaciencia el que amaneciera cada día y desde sus aposentos ver el estanque al que esperaba que volviera a aparecer el joven jinete. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo con el príncipe?
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...Que se había echo amigo del joven del caballo y estaba decepcionado...
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Mirar, mirar, hasta ahora nadie sabía que el principe cenizo perdía algo de aceite......ya se sabía que era un enamorado del arpa, la cual tocaba con gran habilidad y maestría, otro dia dia os contaré...
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...el príncipe madrugaba todos los días se tomaba el café, se ponía el traje de príncipe, con la pluma en el gorro y to y se bajaba a esperar al jinete. Durante varios días estuvo de guardia pero parecía que se lo había tragado la tierra, ni rastro del apuesto muchacho. Entonces el príncipe se hartó y dijo: para eso madrugo yo, con lo bien que se está en la cama... paso de esperar... ya volverá...
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Pero una mañana temparano cuando todavía estaba en silencio el Palacio, se oyó un caballo galopar y de pronto se paró en la puerta del Palacio.
Salió el centinela y dijo: aaarrrrrrrrrrttttttttttttooooooo, quien eres?
-Soy Pepe el de Benquerencia que vengo a buscar a mi novia, que se fue de casa en busca un príncipe, y según me dijeron unos de la Nava que andan acampaos a unas leguas, está aquí convertida en rana.
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Me la llevaré, aunque sea un un bote con agua. Y como encuentre al príncipe ese, le mataré, que por su culpa me quedé con el traje de novio comprao. Si lo llego a saber cuando estuvimos hablando hace días al lado del estanque... le hubiera atravesado con mi espada... pobrecita mi Mariana, convertida en rana... y mirando al estanque se lamantaba... a ver cómo sé yo ahora cual de ellas es, si es como los chinos que todas son iguales...
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Párate ahí con este que acaba de llegar, -dijo el centienela mirando a Eladio que permanecía allí sentado, esperando a que le dejaran pasar a Palacio...
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Un día llegó a la corte un vecino, cuyo único interés era saber donde tenía que dirigirse para que el principe Cenizco recibiera a su suegra, su ex-mujer y a una tal Esperanza Aguirre. Con mucha atención tomó nota y se fue camino de Helechal, diciendo por lo bajo, estas vienen a la Nava como que me llamo.......,pero una duda le corroía por dentro, ¿dejo la dirección en el ayuntamiento?.
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El principe Cenizo ya estaba harto de lo que se estaba alargando el cuento y paseaba por los jadines palacio todo nervioso, se mordía las uñas y pensaba: -o terminan el cuento de una vez, o me quedaré mas soltero y entero que Luis el de los Castillejos. A estos los veo yo venir, pero con el de los leotardos no me casooooooooo, no no y noooooo.
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El principe en estos primeros días de otoño,estaba muy alicaido, no conseguía romper la maldición encontrando a la doncella adecuada que engendrara a este hijo salvador. Además también le preocupaba enormemente su recién descubierta inclinación, o mejor desviación hacia tan lindo muchacho, se pasaba las mañanas enteras intentando divisarlo desde las ventanas del castillo. Tal era su obcecación por volver a verlo, que cuando dormía o las labores de la corte reclamaban su atención, tenía encargado a Hilfo su escudero de confianza que se encargara de vigilar día y noche por si el muchacho aparecía a dar de beber a las bestias.
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Hilfo era natural de Oporto, pero sus aventuras y desventuras, casi siempre guerreando y a sueldo del señor que mejor pagara, le hicieron aparecer por La Nava,en su eterno vagar buscando fortuna y emociones.
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Cuando llegó al pueblo y fue a poner su espada al servicio de nuestro principe se enteró de la maldición que sobre él pendía. Y Hilfo que en el fondo era un poco madraza, se juró así mismo empeñar todos los años que le quedasen de vida en servir al principe Cenizo. Así pues entre lo mal que hablaba el castellano , lo parco que era en palabras, y lo que quería a nuestro príncipe le hicieron el candidato ideal como escudero y hombre de confianza del Principe.
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Las malas lenguas culparon a Hilfo de despeñar desde la torre del castillo de Benquerencia a un bufón natural de Santa Amalia y que un dia se le ocurrió cantar: --El castillo de este pueblo, escurre como ninguno. Nu se sabe si es porque han fregao, o porque por el suelo hay mucho aceite derramao. ---Mucho aceite derramaooo. No se le volvió a ver más, se dice que fue el fiel escudero......
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El príncipe Cenizo cogió una rana del estanque y recordó a la bella joven que lo visitó para casarse con él y comenzó a besarla apasionadamente, pensando, que quizá se rompería el hechizo y podría casarse con ella. Pero la rana le dijo: controla, guapo, que estoy encantada de ser rana.
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Cansado el Principe Cenizo de que en estas tierras de La Serena no hiciesen nada más que sacarle cosas raras y de esta manera nadie ninguna moza casadera se le acercara, mando emisarios a la Tierra de las Nieves para ver si allí tenía más suerte.
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Al llegar los emisarios se encontraron a un esquimal tan viejo como el tiempo, nadie ha visto nunca su rostro y todos lo conocen como el Viejo Loco de los Hielos. Vive solo y duerme sobre la nieve helada en mitad de la noche eterna polar. Sólo posee un trineo todo de hielo y sus perros son tan viejos como él y ya no ladran. Cuentan los esquimales que vio pasar por las inmensas llanuras blancas a las primeras hordas de humanos procedentes de donde el sol nace, que los vio llegar y los vio marcharse hacia una tierra deshabitada más allá de todo horizonte.
Y cuentan que a los que quedaron desperdigados él los acogió, les enseñó a combatir el hielo más peligroso, ése que llevamos dentro, luego les dio el nombre de hombres y se retiró hacia lo inhóspito y lo incierto. Cuentan que eso ocurrió en un lejano y largo invierno, cuando los hielos unían los continentes separados. Aseguran también que vio a los drakkars surcar las aguas del Estrecho y que contempló a los orgullosos hombres y a las astutas mujeres vikingas sobre sus frágiles embarcaciones de niebla blanca.
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Cuentan los viejos esquimales, mientras saborean carne podrida, que un día el viento arrastró hasta él los lamentos de tribus expulsadas hacia el norte. Lo que empezó siendo el rumor del llanto de una vieja foca herida, había terminado por convertirse en el rugido de una orca enfurecida y alocada. Ante el avance del hombre blanco, el Viejo Loco de los Hielos huyó hacia los confines del hielo y desde entonces habita ese lugar oscuro en el que la claridad sólo puede surgir de uno mismo.
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Dicen los viejos esquimales, mientras sus mujeres ablandan el cuero con los dientes, que el Viejo Loco de los Hielos está empeñado desde siempre en encontrar a la Mujer Transparente. Y cuentan los esquimales que cuenta la leyenda que el cuerpo de la Mujer Transparente es de nieve y de noche y de fuego y de estrellas, y que viste una túnica tejida por todos los vientos porque todos los vientos nacen de ella.
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Y cuentan entre risas los viejos esquimales que, cuando ella se le aparece, el Viejo Loco de los Hielos siente que puede besar los ojos de la ballena, deslizarse bajo la piel de la morsa, copular con la gran osa blanca. Hay infiernos que encierran el cielo, dicen los esquimales; mientras, el Viejo Loco de los Hielos continúa su marcha errante por esos lugares que sin ser tierra son firmes como la tierra, que sin ser agua contienen todos nuestros naufragios, que sin ser fuego queman a veces como el fuego, que sin ser aire encierran como el aire todos los sueños y cuentan que los emisarios del principe Cenizo cautivados por el Viejo Loco de los Hielos siguen tras él errantes como su propio destino y ya no se recuerdan para que fueron a la Tierra de las Nieves.
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Nemesia y el duende al ver que Eladio les había abandonado para ser trovador en Palacio decidieron ir a ver al Principe. -O me caso con el principe Cenizo o me volveré a La Nava y me meteré a monja de clausura para toda la vida en el Convento de Cabeza del Buey, allí bordaré y haré dulces -le decía Nemesia a Herodillo, mientras iban caminando por el bosque.
Herodillo al verla tan triste se apiadó de ella y se propuso ayudarla y cuando se pararon a hacer noche en un chozo abandonado que encontraron al pasar, le dijo a Nemesia: Sé de que manera puedes entrar en Palacio sin ser convertida en rana, lo decían las pinturas de la gruta, que Eladio se llevó la copia pero nunca sabrá descifrarlo, sólo yo sé lo que pone, porque lo escribí hace 500 años.
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Nemesia escuchaba con los ojos muy abiertos, mientras chupaba unas raices que habían cogido por el camino para cenar, ya estaban muy agotados, el viaje había sido largo. Dime Herodillo cómo puedo hacer para casarme con mi amor Cenizo? Querida Nemesia: pasando al Palacio vestida de aldeano. Si pasas vestida de mujer te convertirás en rana. Yo al hacer la pócima que di de beber al principe para encantarlo olvidé echar hojas de cilantro, que es lo que hace que distinga que es mujer la que traspasa la puerta de Palacio, de esta manera el encantameinto sólo sabe que son damas por ir vestidas de mujer, pero si pasas vestida de hombre, no funcionará y podrás abrazar al principe, y una vez traspasada la puerta ya, no correrás peligro. Nemesia cogió al duende y le dio dos besos que casi le deja sordo.
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¡Vamos inmediatamente para el Palacio! y se pusieron en camino.
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Al amanecer pasaron por una cabaña de pastores, donde tenían tendidas la ropas, entre las cuales había unos pantalones de pana, unos zahones, una chambra negra de rayas... y o lo dudó... dijo: que Dios os lo pague, y se los llevó haciéndolos un hatillo que sujetaba con un palo en su hombro. Unas horas mas tarde ya divisaron el Palacio, Nemesia se puso los pantalones de pana los zahones y la chambra y en la cabeza se puso un moquero con cuatro nudos que llevaba en el bolsillo desde que salieron de La Nava.
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Se fueron dispuestos a atravesar la puerta de Palacio. -Te pareces a Macario, le dijo el duende- y salió huyendo hacia el bosque y nadie jamás le volvió a ver. -Con esta pinta no me conocería ni mi aguelo mano Vitoriano.
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AAAAAAAAAArrrrtooooo aaahiiiiiiiiiiii, le dijo el centinela, quien eres tu?
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-Soy el pastor que cuida las ovejas del príncipe y vengo a hablar con su Majestad porque se man juntao las churras con las merinas.
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Pasa que has pillao al principe algo triste y desvelao, a ver si contando las ovejas se entretiene y mejora. Nemesia no se lo podía creer, se tocaba de arriba a abajo a ver si era una rana, pero no, allí estaba con pinta de gañán, pero dentro del palacio.
Se escondió detrás de una cortina y se quito el traje de pastor, se pintó los labios y se soltó el pelo y salió que parecia un ángel de bonita y feliz. De pronto oyó unos pasos y una música muy familiar, y por el final del largo pasillo vio aparecer al principe Cenizo, y detrás a su primo Eladio vestido de robinjud y con melena cuadrada, tocando un laud.
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-Donde está ese pastor -tor tor tor, decia Eladio- que quiere hablar conmigo? -igo igo igo decía Eladio- no lo veo por ninguna parte, -arte arte arte, decía Eladio.
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Y Cenizo miró a Nemesia... la vio tan guapa... que sintió que Cupido le atravesaba el corazón con 100 flechas de amor...
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-Eres la mujer de mi vida, eres mi hada, mi princesa. Serás mi mujer, mi reina. Dime que si o me moriré de amor...
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Nemesia se iba aproximando al príncipe.
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-He venido a salvarte de la maldición que pesa sobre tí. Y no tardaré en conseguirlo. Después, seremos los principes mas felices de toda la tierra.
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Cenizo cogió a Nemesia de la mano y la llevo hacia sus aposentos del ala norte del palacio y pusieron todo su empeño en romper bien roto el hechizo.
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A Eladio le dejaron tocando el laud en medio del pasillo. A todo esto las ranas del estanque empezaron a ser desencantadas como por arte de magia, volvieron a ser mujeres todas bellísimas, y al oir la música de Eladio salieron corriendo detrás de él y le persiguieron por todo el reino.
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Tanto y tanto corrió Eladio hasta que despistó a las damas que cuando se dio cuenta había llegado a La Nava y allí cantaba sus romaces y la historia de Cenizo y Nemesia. Es por eso que ahora la cuento yo, que soy de allí.
A los nueve meses Nemesia y Cenizo tuvieron una hija a la que pusieron Vitorana. Se casaron y vivieron felices y comieron perdices...


Capítulo 3

...que alivio lo del príncipe, tenía una congoja, puesto que estaba pensando era salido del baúl, ahora a seguir con la trayectoria de esta singular familia, ¿seguirán hechizados la descendencia?, ¿que habrá sido de todas las ranas encantadas persiguiendo a Eladio?, por cierto ¿no se comentaba que iba a la boda embarazada? ¿como es que Vitorina salió a los nueve meses? lo que hacen las malas lenguas porque si esto hubiera ocurrido no podrían haber subido al trono porque hubiera sido un deshonor para la Casa Real.
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La verdad que el príncipe pensó:
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¡¡¡Que bonito si todo hubiera terminado de esta manera!!!, pues sólo es mi video juego el que da una solución a mi problema. Tendré que pensar en poner un bando y decir de una vez por todas que sólo las personas que visiten el país de la bondad, donde se encuentra Juan Miguel, (El curita), podrán descifrar el hechizo. Muy serio el príncipe dejo los videos juegos y muy pensativo se quedó dormido, dormido….
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Aquella noche mientras el príncipe dormía ocurrió algo extraño, alguien estaba entrando en los aposentos del príncipe, alguien que no fue visto por el cansino del centinela, que aquella noche en la taberna del Chuti se había pillado una buena tajá, y no estaba para ver mucho.
¿ Quién era aquella persona que deseaba ver al príncipe a aquellas horas de la noche?
¿ Y para qué ?
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Nuestro príncipe dormía como un lirón, desde pequeño había tenido siempre el sueño muy pesado así que no se enteró de còmo ese personaje extraño le habría la boca lentamente y le dejaba caer unas gotas de algún mejunge casero hecho de miel y ron. Antes de salir de la habitación el personaje pronunció unas palabras:
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... Nunca jamás podrás enamorarte de una doncella bella, jamás volverás a sentir el amor en tu vida, pues la persona de la que te enamores sólo verá lo peor de tí...
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Muy lejos de palacio, amanecía en el bosque donde Nemesia y el duende habían dormido. Nemesia despertó sobresaltada por el ruido de los pájaros y miró a su alrededor. El duende dormía a su lado y los pajarillos del viejo roble protestaban y se peleaban por la comida que sus padres le traían todas las madrugadas. Nemesia abrió los ojos todavía más y despertó al duende:
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¡¡Herodillo, Herodillo!!, he tenido un sueño maravilloso, he soñado esta noche que me casaba con el Príncipe Cenizo... he sido tan feliz... Que pena que todo haya sido un sueño...
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Herodillo se frotó los ojos y le contestó con voz ronca: déjame dormir, te casarás con Cenizo, te lo prometo!
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Eladio, mientras, seguía su aventura ahora en Palacio, la última vez, le habíamos dejado a las puertas de Palacio, esperando que el guarda le dejara pasar. El guarda ese día estaba de buenas, le duraba la resaca de la noche anterior y sabía que se había portado mal al dejar su lugar de trabajo abandonao por tomar unas copas con los amigos. Así que le dijo a Eladio:
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- Mira como veo que ya llevas varios intentos de entrar a ver a su majestad hoy va a ser tu día de suerte, pero antes debes hacer algo por mí.
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Eladio se puso muy contento , aunque una duda rondaba su mente, ¿¿¿ que quería el cansino???. Así que le dijo:
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-A mandar, usté dirá, yo hago lo que sea por mi prima y por mi afición de ser trovador del principe.
Bueno, la prueba es sencilla, sólo tienes que contarme un chiste que me haga reir durante 5 minutos, así que ya puedes empezar, que yo, estoy despacio, pues hoy no hay cola pa entrar a palacio ...
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Eladio empezó a pensar en algo que hiciera mucha gracia y entonces dijo:
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-O mejor te cuento un acertijo y si no eres capaz de resolverlo me dejarás pasar.
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-Hace muchos años el alcaide de un castillo informó que dejaría salir de la prisión a una persona al azar para celebrar que hacía 25 años que estaba en el cargo. Eligen a un hombre y le dicen que quedará libre si saca de dentro de una caja una bola blanca, habiendo dentro 9 bolas negras y solo 1 blanca.
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El prisionero se entera por un chivatazo que el alcaide pondrá todas las bolas de color negro, al día siguiente le hace el juego, y el prisionero sale en libertad.
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¿Cómo ha conseguido salir de la cárcel si todas las bolas eran negras?
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Ja, ja, ja, se desternillaba de risa el guardián del palacio.
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¡¡Me se la respuesta!!:
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El prisinero cogió una bola, sin enseñarla se la tragó y dijo al alcaide que mirase las bolas que quedaban en la bolsa. Como todas las bolas que habían puesto eran negras y supuestamente debería haber una blanca, al tragarse una sin enseñarla, por descarte las que quedaban si eran negras es que habría tragado la blanca y es así como se salvó.
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¡¡Jolines!!. Yo esperaba que no acertaras(creía que eras más tonto, je, je, je).
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Como has ganado te ruego que me des otra oportunidad. Te propongo otro acertijo con las mismas condiciones. ¿Vale?
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-De acuerdo, contestó el guarda. Espero que esta vez sea más difícil....
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-"Un oso camina 10 kilómetros hacia el sur, 10 kilómetros hacia el este y 10 hacia el norte, volviendo al punto del que partió. ¿De que color es el oso?"
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¿Sabes la respuesta?(espero que no...)

¡Qué listo es el Eladio!. Esta vez ha pillao al guarda y los tendrá que dejar pasar. El acertijo es mu complicao y no creo que ese energúmeno sepa acertarlo...
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Volvamos al palacio.
Al despertar el príncipe, sintió una sequedad en la garganta que pidió a sus sirvientes que le trajeran para desayunar leche de cabra recién ordeñada, pero no de cualquier cabra, sino de las cabras del Chobete, que eran las que mejor leche daban de por aquellas tierras perdidas de Dios, tres bollos de pan recién hechos, dos kiwis, (porque era un poco extreñido ) y un vaso de zumo de naranja de los naranjos del puente bajo, al lado de la plaza del pueblo.
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Enseguida sus sirvientes se pusieron manos a la obra y él comenzó a arreglarse, pues hoy presentía que sería un día diferente.
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Mientras el príncipe desayunaba ajeno a todo lo que pasaba a las puertas de palacio, llegó uno de sus mensajeros portando un pergamino. El mensajero pidió permiso al príncipe para comunicarle la noticia que en él había y éste impaciente le dijo que comenzase a leer.
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El mensajero leyó: Con motivo de la gran amistad que me une a vuestro padre el Rey Segisquinto, me gustaría ir a Palacio y presentaros a mi única hija y heredera a mi trono, Blancaflor, y poder pasar con vosotros unos días de convivencia. Esperando vuestra respuesta. Se despide de vos el Rey Fraimundo III de Monterrubio.
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El príncipe no cabía en sí, se le habían atrangatao hasta los bollos, pues aquella podía ser la solución a todos sus problemas.
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¿ Cómo sería Blancaflor?
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Si tenía ese nombre debería ser la mujer mas hermosa de todos los alrededores.
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¿ Y cómo viviendo en el pueblo vecino nunca en sus noches de juerga había coincidido con ella?
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En fin, no podía desaprovechar la visita. Enseguida mandó a su mejor mensajero para decirle que aquí les esperaba con los brazos abiertos...
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Pasada la emoción y arreglado con sus mejores ropas avisó a su escolta de que en quince minutos saldrían hacia El Guapero a visitar a su buen amigo Roque de Castrejana que se estaba curando de unos dolores reumáticos en el famoso balneario de Puerto Hurraco con el que había quedado fechas atrás.
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Ya de camino hacia Puerto Hurraco al pasar por delante de la casa de mana Nastasia, la sastra del pueblo, su hija Belén le preguntó a la madre:
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-“Madre, madre...” -dijo la niña de la aldeana al ver pasar al príncipe y su comitiva mientras calentaba sus frías manos en la lumbre de leña de encina de la Dehesa de Benquerencia que el abuelo Zacarías había preparado para que la casa estuviera calentita en aquellos días de frío invierno.
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-“¿Quién era ese tal Pepe de Benquerencia al que se le convirtió su enamorada en rana?”.
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-Pues mira, Pepe era un buen hombre y mejor persona, que se dedicaba a la compra-venta de carros de segunda mano y a la pesca en el Arroyo de Benquerencia y en el río Guadiana antes de llegar a Orellana en sus ratos de ocio. Como Benquerencia se le quedó pequeña montó su negocio en Castuera que fue el lugar donde prosperó y se gana la vida actualmente. Pero resulta que que su mujer era un poco liviana de cascos y se encaprichó con el Príncipe Cenizo. Eso hizo que se presentara en el palacio y allí se quedó convertida en rana. Eso sí una rana guapísima...
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Pero seguro que Pepe de Benquerencia no se rendirá y seguirá luchando por su perdida amada...
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Volvamos con el príncipe.
Después de un par de horas de camino la comitiva llegó a Helechal. Pararon a descansar y reponer fuerzas delante de la Ermita del Risco. El Principe entró en ella a rezar unos Padrenuestros para que el tema de Blancaflor llegara a buen fin pero salió un poco enfadado por el mal estado en que se encontraba el edificio, la puerta estaba rota, el techo medio hundido y las palomas acampaban dentro como si aquello fuera suyo.
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Miguelillo, el sacristán, se acercó y pidió permiso para hablar con el príncipe porque tenía que decirle algo. Se lo concedieron.
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-“Señor he oído algunos rumores de que Pepe el de Benquerencia está tramando algo contra su majestad. Le aconsejo que si van pal Guapero atrochen por los Berciales y eviten el paso por Benquerencia”.
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-“Te agradezco tu información, amigo, pero tengo que resolver un asunto importante con el Alcaide de Benquerencia y anteriormente saludar a mis conocidos de La Nava y Castellán”. “Además ¿qué puede hacer un solo hombre contra toda mi guardia”.

Regresemos a las puertas del palacio donde Eladio estaba con el tema de los acertijos.
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¡¡Anda vete payá joioporculo!!, dijo el guardia. Pos de que color va a ser el oso. Pos blanco.
¿Pensabas que era tonto?.
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Vete pal Puerto Jurraco porque me da la espina que por allí estará el príncipe dentro de unos días y sucederán grandes contecimientos...
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Y si no, largaté a abuscar cardillos anda, le dijo el guardia ya mosqueao porque se le había colao aprovechando lo que se enrrolla el eladio, un fraile mu tapao y encapuchao,que cuando quiso barruntarse el guardia ya había desaparecio no se sabe donde, pero estaba dentro del palacio.
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Nuestro buen fraile, era conocio como fray luis del los castillejos, y andaba algo trastocao desde su mas tierna infancia como consecuencia de una pitera que le hicieron de una pedrá. Siempre iba acompañao por una pava, atá de un cordel.
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Una vez dentro de palacio,le cerró el paso un tal facundo que era el encargado de la seguridad del edificio..
...arto ahiiií onde vas con esa saya con capucha y esa pava desplumá, ein?.
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Alzándose la capucha con misterio el fraile luís , tiznao cual moro antiguo de la cercana córdoba, con un bigote que no se le veían más que ojos, con una voz grave de cazallero y jumaor empedernio, el fraile dijo:
-onde ojones vi a dir a ver al principe, déjame pasar pasmarote, que tengo que palrrar con él.
Facundo que era mu gueno, pero mu corajuo, le sopetó:
¡¡ni un paso más, a mi la guardiaaaaa !!, dijo a voces.
Entre cuatro guardias cojieron al fray luis y a la pava esmirriá con la buena intención de echarlos del palacio, pero no por la puerta sino por la ventana, que daba directamente al foso, lleno de bichos jediondos y ponzoñosos.
¡Quiero hablar con cenizo!, ¡quiero hablar con cenizo! decia el fraile a voces, y la pava en su lenguaje, ¡ butrubutubutututbutrururu !, también quería hablar con cenizo.
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Ya al borde de la ventana dispuestos a tirarlos, se oyó una voz rpofunda....
¡¡artooooo,la tropa!!, ¡¡que pasa aquí!!.
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Una vez que se lo explicaron facundo, luis y la pava, el fiel escudero del principe,dijo-- venga los dos pa drento que vamos a ver al principe, pa ver que es eso tan importante que le ties que contar, como sea una tontuna, yo mismo te tiraré a ti y al bicho con plumas desde lo más alto de la torre.
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Mientras tanto Nemesia y Herodillo seguían su camino hacia el palacio del príncipe, ya Herodillo convencido por Nemesia, había decidido quitar al príncipe el hechizo que le había hecho cuando nació, porque lo que quería el duende es que Nemesia fuera reina, ya la veía con la corona de brillantes y el vestido largo de terciopelo rosa y un manto malva, erá el último grito en vestidos de reinas. Caminaban lentos y agotados, ya no tenían víveres y decidieron parar en una majada que encontraron por el camino. Nemesia que había sido pastora en la Serena, sabía ordeñar muy bien las ovejas cogió el gorro de Herodillo a modo de puchero y allí ordeñó a tres ovejas, se bebieron la leche y repusieron fuerzas...
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La pobre Nemesia, que lleva ya andao más que Marcos buscando a su madre, bien jartita de leche migá y de la caminata, se echó a dormir para reponer fuerzas p'al día siguiente. Dormía profundamente cuando de repente comenzó a roncar como un tremendo oso a lo que de repente..., Herodillo despertó y de un brinco cogió el puchero en el que habían ordeñao las ovejas y...
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Mientras, en Palacio, todo el mundo andaba de un lado para otro preparando la llegada de la princesa Blancaflor, pues el Príncipe había dado órden de que todo estuviera reluciente, y lleno de flores a su llegada. Encargó los mejores perfumes, cortaron las mejores rosas y las cortinas se volvieron de seda. El día de la llegada de Blancaflor se celebraría un gran banquete al que estaba invitado todo el pueblo. Con ese motivo mandó escribir un bando e hizo que se publicara por todos los alrededores.
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No muy lejos de allí Herodillo se había puesto en guardia con el puchero en mano al escuchar el galopar de unos caballos. Cuando Nemesia despertó ambos se juntaron y esperaron que el jinete les asaltara sin más.
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El caballo paró el galope y una figura bajó del animal. - No temais, pues vos no sois mi objetivo - ¿ Quien sois ?, dijo Nemesia mientras sujetaba a Herodillo tras de ella.
- Mi nombre no importa,hace horas que cabalgo desde palacio y estoy cansado.
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- Viene de Palacio?
- Nosotros queremos ir allí, es mi deseo ver al príncipe, pues deseo casarme con él.
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- Con gusto os indicaré el camino a Palacio, ya puedes decir a tu duende que baje su arma, jajaja.
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- Pero también os diré que alguien tan bella como vos merece algo mejor.
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- Con el príncipe nunca sereis feliz.
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- Ojalá algún día volvamos a vernos.
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El joven jinete siguió su camino, indicando antes por donde debían llegar a Palacio. Nemesia estaba colorada, aquella había sido la primera vez que un hombre se había fijado en ella, y le había dicho que era guapa. Por momentos el príncipe no existió en su cabeza sino sólo la silueta de aquel jinete que ya no podía ver. Pronto Herodillo y ella comenzaron su andadura a palacio...
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Iban Nemesia y Herodillo camino de palacio hablando y hablando de sus cosas para que el viaje les resultase más corto. Planeaban para ver cómo se organizarían cuando llegasen a su destino, que sería lo primero que hiciesen, con quien hablarían,..
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Estaban con estas cuentas diciendo Herodillo que lo primero nada más llegar sería ir a ver al rey cuando, ¡¡zas!!, detrás de una retama había un tío agachao y saltó gritando:
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-¿pero qué decís, ir a ver al Rey?, pero si hasta el 24 de diciembre por la noche no es posible, ¿qué vais a hacer mientras tanto?.
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Nemesia y Herodillo se quedaron estupefactos con lo que decía el individuo gritando, intentaban dialogar con él pero éste hablaba rápido como con prisa y no escuchaba a nadie. Terminó de soltar un montón de barbaridades y de nuevo el personaje volvió tras la mata.
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Al rato pasó por allí un pastor de La Serena y preguntaron por el camino al castillo y si conocían al que les había salido al encuentro.
-¡ni caso!, respondió el pastor, ese loco es el cagón del portal y habla el solo y siempre con prisas porque tiene que volver a su sitio...
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Volvamos con el Prícipe Cenizo:
Una vez que la comitiva real había repuesto sus fuerzas el príncipe Cenizo dio la orden de partir.
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-Majestad ¿qué camino tomamos? - dijo el jefe de la escolta.
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-Primero subiremos al Montón porque me han dicho que hay unas pinturas en las cuevas que son una maravilla y, ya que estamos cerca, es una ocasión de oro para echarles una ojeada. Como hay muchas y vamos mal de tiempo me interesan las de La Morisca y Las Calderas. Que nos acompañen José o Jesús que son dos lugareños que saben mucho de este tema. Luego seguiremos hacia La Nava y Benquerencia.
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La comitiva partió hacia la montaña aunque los carros y los encargados del avituallamiento se quedaron esperando en el camino a la salida del pueblo.
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El principe quedó encantado con los pinturas y además se dio un chapuzón en Las Calderas que le dejó nuevo(y eso que el jabón de piedra se había quedado en los carros).
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Maravillados por los extraordinarios paisajes que se contemplaban desde la sierra regresaron al camino e inciaron el corto recorrido de una media legua que les llevaría a La Nava.
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Cuando se pusieron en marcha se encontraron en el camino con siete u ocho zagales de la Nava que regresaban de la escuela de Helechal. Los invitaron a que se subieran en los carros o en las caballerías para hacer el trayecto. Y así lo hicieron. Hubo uno, Manolito, que hasta se atrevió a decir que él “queria ir subio en el caballo del príncipe”. El príncipe le concedió dicho deseo y lo subió detrás de él.
Entraron en la Nava por El Rabo.
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Al principio de la calle habían hecho dos grandes arcos con ramas de castaños donde les estaban esperando las habitantes del pueblo para vitorear al príncipe. Bueno, la mitad, porque todas las mujeres y niñas, sabiendo el tema de las ranas, se habían “quedao” en sus casas. Eso sí les habían dejado un buen pertrecho de rosquillas, flores y rescaldones...
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Una vez que acabaron los agasajos de la Nava la comitava real partió hacia Benquerencia. Al rato de haber salido se llevaron un buen susto: Una culebra de un par de metros de larga se cruzó por delante del caballo del príncipe que, en ese momento, marchaba en cabeza. El animal, asustado, se encabritó varias veces y en una de ellas el príncipe salió por los aires. Quedó tendido en el suelo.Había perdido el conocimiento.
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Acudieron rápidamente en su auxilio y vieron que aunque sangraba abundantemente por una herida que se había hecho en la parte alta del cuello aún respiraba. Empaparon unos trapos con agua, lo refrescaron y le taponaron la herida. Por suerte recuperó el conocimiento. Al principio no coordinaba bien lo que decía y se dolía constantemente de un golpe en la cabeza. Al cabo de un rato ya estaba bastante mejor y el curandero comprobó que la herida del cuello era superficial. Reemprendieron el camino...
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Pasaron por Castellán, donde hicieron una corta parada en la huerta de Plácido para refrescarse un poco y dar de beber a los caballos y a los mulos que tiraban de los carros. Allí se encontraron con los “leñaores de Benquerencia” que venían del Morro con sus cargas de jaras. Les ofrecieron un buen trago de vino que los buenos hombres agradecieron sorprendidos de ver por allí tan distinguida comitiva.
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Cuando estaban dispuestos para continuar la marcha hacia Benquerencia el príncipe Cenizo se desvaneció de nuevo. El jefe de su escolta decidió regresar a La Nava por que allí vivia un curandero que tenía fama en toda la comarca.
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Regresemos con Herodillo y Nemesia.
...Después de que el jinete desapareció al galope en su caballo, Herodillo y Nemesia siguieron andando camino hacia el Palacio del príncipe en tierras lejanas. Dijo el duende:
-Nemesia vamos a pasar dentro de poco por la cabaña de una amiga mía que es bruja, allí nos podremos reponer del cansancio y de paso nos dirá lo que nos depara el destino, es muy inteligente, ve las cosas en su bola de cristal antes de que pasen.
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Nemesia iba como un poco confundida por el piropo que le había echado el jinete misterioso y le dijo al duende:
-Tengo un problema muy gordo, creo que me he enamorado de dos hombres a la vez, del principe Cenizo y del jinete misterioso, voy a tenerlo difícil, pero como en estas tierras no hay consultorios sentimentales me lo tendré que resolver yo sola. A lo que el duende viendo que Nemesia era muy enamoradiza, respondió:
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-Mi amiga la bruja Frigidiana te va a venir que ni pintá, hace pócimas para enamorar y desenamorar, para envenar, para tener descendencia, para quitar berrugas, etc... etc... También es consejera y ve el futuro es muy completa ella, sólo tiene un defecto, que es muy despistada, una vez estuve apunto de pedirla que fuera mi novia pero temiendo que un día me echara a la olla como si fuera un ratoncillo, entre las hojas de laurel, me dio miedo y me eché atrás.
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Y así llegaron a las puertas de la cabaña de la bruja Frigidiana, se acercaron a la puerta y por el postigo que estaba abierto, salía un fuerte olor mezcla repollo y cuerno quemado.
-Frigiiiiiiii, Frigiiiiiiiii, ha llegado tu chiquitínnnnn, abreeeeeee.
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Jijijijijijijijijiji, y asomó una cabeza tapada con un gorro muy alto de cucurucho negro y una flor roja a un lado, los miró y sonrió enseñando el único diente que le quedaba, se parecía al cuñao, pero sin risa.
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Era feísimaaaa.
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Nemesia abrió unos ojos como platos y se quedó parada, no salió corriendo por que esperaba a ver si era cierto lo que le había dicho Herodillo, de que la bruja adivinaba el porvenir, quería saber si es normal estar enamorada de dos caballeros a la vez.
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-Herooooooooooo, que alegríaaaa!!!!
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Pasar pasar, dijo Frigidiana, os pondré un buen plato de comida de la que tengo en el caldero.
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A Nemesia se le revolvieron todos los higadillos del cuerpo, pero era valiente y traspasó la puerta de la cabaña y dijo ya he comido.
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Frigidiana alargó las manos para darle un abrazo a los dos y tenía unas uñas largas y pintadas de color lila y plata como las de Mabel, jijijijiji, ¿se las habrá copiado? pensó Nemesia.
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-Yo no tengo hambre, acabo de comer, lo que quiero es que me diga si conseguiré casarme con el príncipe Cenizo, o me casaré con el jinete misterioso que me dijo guapa. Y dijo la bruja:
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-Nemesilla, hay mucha competencia para lo del príncipe, otra joven muy hermosa llamada Blancaflor anda por ahí queriendo cazarle, pero yo te daré a ti un bebedizo para que se lo des al que tu decidas y te adorará nada mas beberlo.
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Y mirando su bola de cristal, exclamó la bruja.
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-Nooooooooooooooo, no puede ser, esto que dice mi bola es una bombaaaa.
Nemesia te tengo que decir un secreto: el jinete que del que tambien estas enamorada es el príncipe FELICISIMO DE TODOS LOS SANTOS, es el hermano gemelo del príncipe Cenizo son como dos gotas de agua.
-Lo que nos faltaba, ahora repetidos, pensó Herodillo, en que hora encanté a Cenizo, si lo llego a saber...
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Nemesia se quedó boquiabierta y dijo:
-y ahora que hago yo??? ¡¡¡dame doble ración de pócima Frigidiana!!!
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Mientras en Monterrubio, la joven Blancaflor, no muy de acuerdo con su padre en esa cita a ciegas con el príncipe Cenizo, a regañadientes se probaba los mejores vestidos de su armario, para estar lo mas bella posible.
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La joven Blancaflor era una chica inteligente y guapa que había estudiado el arte de la espada desde pequeña pues su padre al no tener un hijo varón quiso que ésta supiera manejar la espada como si fuera otra parte de su cuerpo. Aquello la había convertido en toda una heroína entre la gente del pueblo. Su carácter bondadoso, se había ganado a mujeres y niños y más de un hombre había caído rendido ante su belleza, pero ella soñaba con otra vida, fuera de palacio, y por supuesto no estaba entre sus planes casarse con un personaje que según contaban las leyendas convertía en rana a toda mujer que se le acercase.
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Ella pensaba en huir a otras tierras lejanas, y vivir con un hombre de batalla, un guerrero, y tener hijos en un lugar apartado, y ayudar a la gente. Pero su padre aún decidía sobre ella, así que por no darle un disgusto, eligió finalmente el traje que llevaría a su cita, mientras pensaba en la forma de escapar de aquel castillo lo antes posible.